Ni una menos: por favor dejen de matarnos

“Un hombre raro me está pidiendo el teléfono para hacer una llamada” ese fue su último mensaje de texto, dos horas más tarde aparecería desnuda y sin signos vitales en el piso de su apartamento, “Violencia Homicida” según el Dallas News.

María es mi amiga del trabajo, una niña hermosa de 23 años, mexicana, de tez clara, hoyuelos en los cachetes y cabello castaño largo. De verdad hermosa. Vestía para ir a la oficina cubierta y hasta demasiado sobria, para su edad. Su caminar era algo extraño, como tímida, yo siempre la vi como una niña. Pero no, esta mujer se había mudado hacía par de semanas a este complejo cercano al Galleria Mall mas cerca de la oficina, sola. Sus papás viven en México y recién había estado con ellos para Thanksgiving.

Francisco me escribió, porque María le había enviado ese mensaje y cuando él intentó llamarla ella no contestó. Me pidió que la llamara yo, así lo hice. El teléfono me envió directo al buzón de mensajes. No sabíamos que hacer, en medio de la incertidumbre Francisco llamó a la policía y le escribió al novio de María. Este fue hasta su apartamento. Se demoró en responderle a Francisco, tampoco los policías habían llegado.

Entonces yo fui al sitio. Mi esposo manejaba y mientras yo me hacía varios escenarios en mi cabeza, se me salían las lágrimas pensando que algo malo le hubiese pasado a María y al mismo tiempo, pensando que se trataba de una broma y estarían esperándome para brindar por el apartamento nuevo… Pensé en muchas cosas. En mi mente María solo se había quedado sin batería, o le habían robado el teléfono. Yo la imaginaba sentada en su computadora respondiéndome por Instagram que estaba bien y que solo había salido a comprar algunas cosas. Ese mensaje nunca me llegó. Ese mensaje nunca me llegará. Allí estaba, tendida en el suelo, desnuda y sin signos vitales.

En el sitio estaban los bomberos y su novio, que fue quien la consiguió, en shock. Yo no lo había visto hasta ese día. Sobre él yo no sabía más, que lo María contaba. Llevaban 2 años saliendo, ella no conocía a sus papas. Él no le había dicho que la amaba. Y esa noche entre lágrimas lo dijo. Maldita sea. Lo abracé. Él se levantó a caminar y a hablar por el teléfono. Yo tenía el corazón hecho pedazos.

Los vecinos estaban afuera mirando lo que pasaba, según, ellos nunca escucharon nada. No vieron nada. Nadie vio nada. Solo cuando el novio de María forcejeó la puerta para entrar. Ni siquiera las cámaras del complejo vieron algo. No tenían por qué estar pendientes, tampoco María tenía que estarlo, era de noche y solo salió a comprar unas cosas. Yo estuve allí par de horas más, entre el frío -que hacía que mis piernas temblaran sin control- y la angustia que eso me generaba y tantas preguntas por responder, mi cabeza era un mar de rabia, tristeza y frustración.

En medio del dolor y la culpa que sentí, pensé en mi hija. Pensé que necesitaría ser fuerte ante este mundo tan enfermo. Pensé en retomar el Kickboxing y comprarme un gas pimienta. Pensé en mis papás y lo amorosamente pendientes que siempre están de mí. Pensé también que ninguna mujer debería salir de noche, sola, o incluso vivir sola. Pensé que siempre deberíamos confiarle algo a nuestros vecinos, amigos o alguien cercano. Pensé que no estaba bien mudarse de país y estar tan lejos de tu familia. ¿Y saben qué? Odio pensar así.

María nunca se detuvo, no tenía por qué. María no tuvo la culpa de nada. María solo vivió, inocente. Maldita sea. ¿Por qué ella? ¿Porque vivía sola? ¿Porque estaba recién mudada? ¿Por qué decidió salir de noche a comprar par de cosas? Me indigna pensar en ella como la culpable, como si hubiese merecido lo que le pasó. No. ¡Que no! María solo estaba viviendo, una vida normal de un adulto normal. ¿Qué demonios pasa con esta maldita sociedad que culpan a las víctimas y no al victimario? Pensé en atacar la consecuencia, pero no en la causa. Yo necesito gritarlo: NI UNA MENOS!

Yo no sé qué le pasó a María. Aún no sé cómo murió. Pero si se que la persona que lo hizo no está bien. Algo pasó en su vida. Aprendió desde el odio, resentimiento, inseguridad o quien sabe qué. Violó el derecho a la vida de María y su existencia en este plano, y al hacerlo nos violó a todas. Siguen muchas preguntas sin responder, aun la policía no dice nada. Mientras tanto, la sociedad nos sigue viendo como menos, como que nuestras vidas no valen, como que pueden arrebatarnos lo que quieran, como que debemos guardarnos y no hacer nada, y no. NO. No me voy a callar. #NiUnaMas

Y seguirán existiendo enfermos, seguirán los que piensen que está bien atacar a una mujer por “zorra” o porque andaba “buscando algo”. Estos son los argumentos de hombres que van en “manada” con ínfulas de superiores a acabar con la dignidad de un SER HUMANO. ¿Que si algún día esto acabará? Yo siento que como sociedad todavía nos falta muchísimo. Así mismo, siento que es momento de alzar nuestras voces para generar un cambio porque calladas no vamos a lograr nada.

Empecemos por la crianza. “Juan” puede tener 4 novias, porque es un pillo. “Laura” puede tener novio solo a los 18 años y cuando lleve al muchacho a la casa. Mierda. El mensaje es: tu puedes porque eres hombre, ella no puede porque es mujer. Claramente esto debe cambiar. El respeto por los “seres humanos” debe ser igualitario. Prosigo. “Juan” puede vestirse solo de negro o azul, “Laura” solo de rosa. Más mierda. No importa el color de tu ropa, importa lo que eres como persona y eso no te da derecho a juzgar. Otro más: “Juan” puede jugar con carritos y aviones, “Laura” solo con muñecas y la cocinita. Claramente el machismo desde casa. Una real mierda.

Señores, críen a sus hijos con amor, primero hacia sí mismos y luego hacia los demás. El amor es unilateral, porque amar es ENTREGAR. Que hermoso es ser amado, claro que lo es. Pero amar no se trata de que nos amen, se trata de DAR. Nadie nos pertenece, no tenemos derecho sobre NADIE. No tenemos el derecho de pasar por encima de los deseos de los demás, debemos respetar a todos los seres humanos, por el simple hecho de ser seres humanos. Sea cual sea su orientación sexual, su color de piel, su religión, sus creencias, que sea el respeto y el amor lo que nos mueva y permita avanzar como sociedad. Sigo teniendo pesadillas con el asesino de mi amiga, sé que erradicar el mal es arduo. He decidido hablarlo y no quedarme callada nunca más. #MuyMalaMia

 

 

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión /  Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión /  Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión /  Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión /  Cambiar )

Conectando a %s