Sobre hacer los sueños realidad: Lollapalooza

Ella se fue de Venezuela con su título de Comunicadora Social debajo de un brazo y un montón de esperanzas y sueños por cumplir debajo del otro. Aterrizó en la ciudad de la furia, hizo de esto y de aquello, y cuando el cosmo sabe que quieres algo, así tuvo la hermosa oportunidad de vivir uno de sus más preciados anhelos. A continuación, crónicas para ver en concierto a The Killers, por Ana Arenillas.

“Hoy me desperté con ese sentimiento que uno tiene cuando cumple sus sueños realidad. Quienes me conocen saben que siempre fue una meta para mi asistir a un festival músical, pero ese objetivo siempre estuvo muy distante a lo largo de mi vida, las probabilidades de lograrlo eran una en diez billones, sin embargo,  este fin de semana sucedió y de ñapa pude ver a una de mis bandas favoritas en la vida: The Killers.

Descubrí “Hot Fuss” a mis 14 años, mi padre amaba escuchar música en el auto y la compra de discos “quemaítos” era casi que diaria, uno de esos días llegó con aquel bolsillito rectangular donde un cuadrado de papel tenía esa portada azul con edificios muy mal impresa, mi primera identificación fue que aquellas edificaciones eran muy exactas al conjunto residencial donde vivía,  y hasta el día de hoy imagino que tomaron esa foto en aquel lugar de Naguanagua, en Venezuela. Acto seguido era ponerlo a sonar, el amor fue instantáneo; pocos discos tienen ese efecto en mi de poder escucharlos completos sin saltar ninguna canción, hasta hoy lo escucho, nunca me cansaré. Allí jure lealtad de por vida a The Killers.

En mi adolescencia tuve otras obsesiones musicales, incluso en la actualidad los Chili Peppers ocupan gran parte de mi corazón, pero The Killers fue esa banda que YO descubrí, no fue un amigo que me dijo “tienes que escucharlos”, tampoco fue papá que me los recomendaba en el auto,  fue MI banda, y luego de casi 14 años los pude ver en vivo.

Fue todo un reto llegar, en una nota más personal apenas llegué a Argentina hace escasos cuatro meses, tengo en mi trabajo tres de esos meses así que veía difícil asistir a un evento tan grande como el Lollapalooza, sin embargo compre esa entrada sin pensar. El sábado solo logré que me dejaran trabajar hasta medio día, de allí salí a toda velocidad a la terminal de autobuses para tomar uno que rodara cinco horas hasta Buenos Aires, era mi primera vez en la capital y el autobús me dejó en una parada en medio de la autopista, tuve que poner a prueba mis talentos de geolocalización, que en realidad son un asco, así que me salvó mi encanto para preguntar, instinto periodístico al rescate.

La ansiedad era mayor porque por condiciones climáticas habían adelantado el organigrama del festival, antes The Killers debía tocar a las 10 de la noche y a mi me daría tiempo de comer, pasear, tomar buenas fotos para el Instagram y “farandulear”, como decimos en Valencia; ahora tocaban a las 8:15 pm y yo no sabía si iba a llegar.

Tenía planeado gastar más de 200 pesos en un taxi pero no encontré ninguno, en cambio pregunté a un chofer de autobús si llegaba al Hipódromo de San Isidro y por obra del universo en 20 minutos estaba en la puerta del festival habiendo gastado solo ocho pesos en pasaje y de mi tarjeta de colectivos que uso diariamente, además llegué de día y me dio tiempo de hacer todo lo que tenía planeado.

Una vez adentro corrí a ver a Liam Gallagher, esa mitad rebelde de los hermanos británicos más controversiales, no fue nada del otro mundo pero estaba clara que estaba en presencia de un peso pesado. Lana del Rey fue la siguiente, amo a Lana hasta más no poder y verla en vivo solo afianzó eso. Ella, con su cara de aburrida, encanta a todos y la gente la veía hipnotizada por su voz, su look y su aura.

Eran las 8:20 cuado yo me encontraba a metros del escenario principal y esas notas progresivas de “The Man” comenzaron a sonar, la sonrisa se tatuó en mi rostro y el baile no se hizo esperar, además los millones de papelillos rosa hicieron todo más especial.

El público coreaba cada canción, cuando llegó el turno de “Jenny Was A Friend Of Mine” se me fue el alma al piso, es mi favorita y recuerdo tantas veces que la escuché en ese Hot Fuss quemaíto que papá me regaló a mis 14 años.

La presencia de Brandon Flowers puede ser fácilmente comparada a la de un Dios, no dejó de sonreír y habló con el público todo lo que pudo, se mueve por todo el escenario, pero mi punto focal fue Ronnie Vanucci Jr. en la batería, aún no entiendo como esas baquetas soportaron tales golpes.

Encima el Flowers fue y se puso mi saco Gucci favorito, babeé por supuesto. Con su álter ego dorado me sentí adolescente otra vez.

Terminaron con “Mr Brightside” Y Brandon diciendo que la vida puede ser dura pero puede tener un lado muy bueno también, sentí que me hablaba a mi sola”

Ni el cielo es límite bitches ✨

#MuyMalaMia

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