Comer con los ojos: ñami!

Otra vez parada frente al refrigerador con la diatriba interna sobre qué comer; hacer algo suculento y bastante high calorías o lo más ligero y sano posible. Van pasando los segundos, mientras, se asoman algunas ramas verdes desde la gaveta y las salsas me van picando el ojo. Entre la flojera y fatiga post laboral, agarro pollo mechado y aceitunas negras. Le doy volumen al radio y empieza la cita.

Cocinar para mi fue heredado, de mi madre y mi abuela primeramente. Siempre vi como con muchísimo gusto empezando por el café, lo servían con mucho amor. Primer ingrediente de cualquier receta. Aprendí de niña a hacer torta de pan, pudín de caramelo, pancakes y mermelada de guayaba casera.

Mi pasión frente al fogón agarró consistencia cuando yo estaba en mis años universitarios, donde me tocaba “resolver” con tres ingredientes -cuidado si no menos- la cena de unos cuantos. He allí el reto más grande. Y saben qué? Lo disfrutaba a plenitud. Ser servicial es parte de mi filosofía de vida y cocinar es una forma de mostrar respeto y amor a la humanidad.

La sesión en la cocina se ponía más interesante cuando descubría sabores nuevos; “platos exóticos” les llamaba mi tía. El secreto: cocinar en pantys, ujum. Lo entendí y asimilé como parte de mi Foodlosofia. Se los grafico: prender el sartén, rociar con aceite de oliva, echar par de ajos y unas cebollas picadas, mientras suena de fondo Jane’s Party. Nada como andar en ropa interior y alzarte para revisar los gabinetes. Ser feliz y saberlo.

Una parte super importante para mi: la presentación. Puede ser sólo pan con mantequilla, pero DEBE verse bien. Debes querer comerte lo que cocinaste, claro que también debe oler rico. Pero es sumamente importante que tus ojos queden cautivados entre colores y texturas, como el verde de la espinaca de mi Pollo tipo Tasty. He procurado los mejores ángulos que me ha permitido el hambre para que se aprecien los detalles. Señores, no es que seamos profesionales de la cocina, es que le pongamos cariño al asunto. Además, como posteamos una foto en Facebook que no sea digna de nuestras tías cocineras? 

Resulta que detrás de la fascinación al servir un plato hay todo un proceso creativo y por supuesto, gente haciéndolo cada vez con más técnica. En ésta página encontré mucha info sobre el Food Design, ya entenderán la importancia del contraste  entre colores y sabores. Me quedé un rato curioseando en este link, recomendado.

Muchos de los mejores platos han salido de mezclar cosas que antes no me habría atrevido: unas uvas pasas, con maníes y carne molida. Ese platillo me encantó, aunque no tanto a mis comensales. Como fuese, digna cocinera se comió toda su porción sin quejas. Inventé el arroz de colores, que tenía un sabor distinto según la temporada y los ingredientes que quedarán en la nevera, este me encantaba. Mientras más colorido el plato, más feliz me hacía sentir mi receta.

Cocinar es una pasión y a veces también un momento de escape. En muchos otros ratos, termina siendo un desafío (ujum, como mis últimos años en Venezuela). Una de mis mejores facetas ha sido la cocina de reciclaje, donde casi siempre me reto a cocinar eso que “ya no combina con nada”, que quedan dos cucharitas o que mi mamá quiere desechar. Justo esos ingredientes se vuelven protagonistas de mi siguiente invento. Odio botar comida, siempre pienso en los niños hambrientos de Africa #MuyMalaMia, entonces termino inventando cualquier cosa loca.

De esos retos uno de los más grandes que me he enfrentado al cocinar, fue cuando me quedé sin gas, todo el mundo botando piedra y yo resolviendo con algo endógeno… realmente fue súper divertido. Claro que no los primeros días, pero cuando descubrí lo versátil que podía ser el tosti-arepas, amé al creador. Resulta que en estos moldecitos se pueden hacer panquequitas, tortillas single, hasta carne tipo hamburguesa. Es lo máximo si se le saca todo el provecho a la formita del tostiarepa. 20 puntos a este reto.

Amo cocinar, mientras suena algo de fondo y yo tomo un poco de vino, suelto la copa y agarro mi paleta de madera. A veces ni hace falta que alguien pruebe tu comida, otras veces, quieres darle de comer a todo el mundo. Como sea que fuese, atrévete a crear.

 

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