Yo también quiero mi mansión Playboy

De todos los comentarios que leí unos de los que más me impresionaron fueron: “se fue el ídolo de todo hombre”, “el gran visionario deja este plano” y “murió el único hombre que no podría irse a un lugar mejor”. En seguida pensé y fue involuntario: los hombres siendo básicos en todo su esplendor.

Siempre pensé que el viagra mataría al pobre Hef, que se consolidó como el máximo líder en el mercado de revistas para adultos de todos los tiempos. Realmente no importa de qué haya muerto, quizás solo de vejez -deberían congelarlo por cierto-. Lo que me impresiona es que lejos de cualquier moralismo este señor hizo lo que muchos quisieran hacer: ser inmortal.

Tienen idea de cuántas personas se han tatuado el conejito Playboy? Han pensado en la cantidad de mujeres que matarían por aparecer en la portada de este magazine? Esto, sin hablar de cuantos caballeros han satisfecho sus fantasías con material de la casa de las conejitas. Ya lo diría Andy Warhol “la idea no es vivir para siempre, sino crear algo que si lo haga”.

Supongo que algún día tendré que explicarle a mi hija como es que un “abuelo” vivía con ese poco de mujeres vestidas como conejas en una mansión, posaban semi desnudas, tenía novias y seguía conviviendo con cualquier cantidad de féminas más. No sé con qué moral explicar que está bien -pregúntenle a cualquiera, que ser el Hefner sería un sueño hecho realidad- pero que ella no puede hacerlo. Ujum. Me detengo y pienso.

No quería ponerme moralista, pero fue inevitable. Reconozco la labor que se echó este señor al hombro de liberar de prejuicios a la sociedad de los 60’s, abrir las mentes de los 70’s y mostrarnos otro mundo hasta el día de hoy. Digno de admirar su idea sobre la libertad sexual, la entrega al placer, la visión periodística sobre los placeres de la vida, la abolición del puritanismo. Aplausos en serio. Libertad, más no libertinaje.

Sigo pensando en una delgada línea entre lo que está bien y lo que está mal. En esta sociedad donde vestirse de coneja es sexy, pero vivir con 15 hombres a mis servicios sería “la puta de las putas”. Aún nos falta como sociedad. Creo que hemos avanzado bastante; la libertad la conocemos, la expresión está en cada letra de este post, pero, donde está la igualdad?

Solo cuando decirle “puto” a un hombre sea igual de ofensivo que decirle “puta” a una mujer, habremos comprendido lo que es la igualdad de géneros y como sociedad, evolucionado. Hasta tanto Hef, que en paz descanses.

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