Estoy de duelo porque me fui de mi país

Dejar tu país de origen conlleva una montaña de emociones: quieres vivir cosas nuevas, te entusiasma el cambio del clima, mantienes los chistes en grupos de Whatssap con tus amigos del colegio que aún viven en tu país… llegas al país nuevo y todo se siente diferente. Y empiezan los alti bajos. Este no es un ciclo con principio y fin, tampoco es algo que dijo algún especialista. Así es como lo veo y como lo he vivido, hasta ahora… #MuyMalaMia

Fase 1. Las vacaciones

Como apenas estás llegando, ir a hacer mercado o pagar la gasolina te parece divertido. Tal como cuando estás de vacaciones, donde pasas algunas semanas fuera de casa. Descubres que el café no lo hacen como en tu ciudad, pero estás abierto a experimentar. Pruebas dulces y bocados pequeños aquí y allá. Te sumas a cualquier actividad festiva del sitio. Yo me he gozado Halloween y Acción de Gracias. Sin quejas. (El Hersheys ha cumplido su cometido, los Starbucks han hecho su parte)

Fase 2. Aterrizando en la realidad, parte 1

Empiezas a sentirte más cómodo con tus vecinos, que antes ni idea de como se llamaban, te irrita un poco que sean tan distantes y esquivos, sin embargo, saludas con amabilidad. Te conectas por Skype con tu gente y socialmente te sientes de nuevo aceptado.Empieza a sorprenderte lo caro de la gasolina, lo innecesario de las compras a cada rato. Te preocupa tener una fuente de ingresos. Empiezas a enumerar todos los cumpleaños, momentos, fiestas y celebraciones importantes que vas a perderte. (Esta será mi primera navidad que paso totalmente fuera de mi país)

Fase 3. Nostalgia patriota

Comparas las celebraciones con las de tu país de origen, todo lo que suene o se le parezca a tu tierra natal te guiña el ojo. Te unes a todos los grupos en Facebook buscando apoyo como inmigrante. Te cuestionas si fue una buena decisión emigrar. Te da ansiedad, comes a deshoras, un poco de desorden y desespero. Duermes extraño, andas de mal humor seguido. Estás triste. Te pasan una nota de voz con cualquier chiste de tu país y lloras en vez de reírte. Se te escapan una que otra mala palabra. Usar ropa interior térmica es una necesidad y no te hace gracia.

Fase 4. Arrepentimiento

Buscas en Google cuanto cuesta el pasaje de regreso. Les preguntas a tus amigos que se quedaron “si la cosa sigue muy ruda”. Ante la respuesta, re consideras devolverte, después de todo pasar roncha en país ajeno no es lo mismo que pasar roncha en el país de uno. Criticas a los citadinos, odias su sistema, te sientes entre la espada y la pared. Sin grupo con el que relajarte al final de la semana. Extrañas todo de tu país, su clima, la gente, hasta la anarquía. (No consigo Malta Polar, eso me mata). Se te olvida por un momento que la situación te obligó a irte. Te sientes perdido.

Fase 5. No volverás con tu ex

Agarras fuerzas infra humanas y te recuerdas por qué saliste de tu país, te lo grabas entre ceja y ceja, anotas frases motivadoras en los rincones de tu casa, preparas comidas típicas y compartes con tu familia. (Mi mamá me enseñó a hacer pan de jamón, con eso vamos bien). Empiezas a comentarle a tus familiares y amigos que viven en tu país de origen, sobre como emigrar. Les cuentas que vivir en otro sitio puede ser emocionante, aunque no estás todavía al 100% seguro, pero si estás seguro de no comprar el pasaje de regreso.

Fase 6. Aterrizando en la realidad, fase 2

Logras entender de manera consciente que ya no estás con tu gente, la de siempre, que tus costumbres han mutado, que quizás hasta te guste ir de “Trick or Treat”, ubicas en la farmacia algunos medicamentos que para ti son imprescindibles pero que tienen otro nombre, abres tu mente en búsqueda de nuevas posibilidades. Te empieza a llamar la atención los grupos aficionados cerca de donde vives: fotografía, teatro, soccer. Sientes ese deseo de pertenecer a este, ya no tan nuevo territorio. Una pequeña luz se enciende, te da motivos nuevos para experimentar y sentirme a gusto donde estás. Quizás sea tiempo de dedicarte a ese hobbie que tanto te ha llamado la atención desde siempre.

Fase 7. Aceptación del cambio

Sigues extrañando a tu familia y a tus amigos, pero ahora tienes par de amigos nuevos. Diferentes, hasta extraños. Lo nuevo vuelve a emocionarte. Tu trabajo te da estabilidad y te impulsa a seguir poniéndole ganas. Sigues en contacto con los tuyos, puedes ser testigo que estar fuera es sinónimo de lucha y perseverancia. Les deseas a todos lo mejor. Los invitas a tu nueva casa, consideras unas vacaciones en tu país natal. Sabes que trabajando todo el año, podrías disfrutar de un breve descanso con los tuyos. Regresas a tu nueva casa, haces que siga valiendo la pena el sacrificio.

 

-Si has estado fuera de tu tierra, viajaste durante un largo período, o simplemente cambiaste de residencia permanente… algo de esto te pasó. Espero tus comentarios-

 

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